home












VEGA DE PAS – SELAYA – SAN ROQUE DE RIOMIERA - LIÉRGANES

Una bonita y representativa ruta de la zona pasiega sería la que nos llevase a través de las Tres Villas -San Pedro del Romeral, Vega de Pas y San Roque de Riomiera- aprovechando el trayecto para asomarnos a zonas de influencia de esta cultura como son Selaya, Villacarriedo y Liérganes.

Nuestro recorrido comienza en el desvío de Entrambasmestas hacia Vega de Pas, a medio camino hay un cruce bien indicado que nos conduce a SAN PEDRO DEL ROMERAL. Tras ascender serpenteando por una carretera que se abre paso por entre las laderas de varios montes, alcanzamos la primera de las tres villas pasiegas ubicada en una gran llanura a una altitud de más de 840 metros. En esta villa de lo que más disfrutaremos es del paisaje y de la bolera de pasatablón cubierta que tenemos bajo la plaza, en la que podemos practicar según las indicaciones de cualquier paisano al que preguntemos, un juego ancestral basado en la puntería de los participantes.

Al igual que en las otras villas pasiegas, en este municipio hay que resaltar la importancia de su arquitectura rural, concretada en la cabaña pasiega, una sencilla construcción de piedra utilizada por el pasiego en su particular vida trashumante a fin de buscar los mejores pastos para su ganado. Los animales están en el piso bajo y en la superior se ubica el pajar y la habitación. Son de planta rectangular, con tejado de lastras, y solana, a la que se accede a través de una escalera exterior.

Deshacemos el camino serpenteante para dirigirnos a VEGA DE PAS, la principal villa pasiega. Su plaza empedrada, con hileras de casas con grandes galerías de cristal, su iglesia y su Museo Etnográfico, son el mayor atractivo de la Villa. En cuanto al municipio, en cualquiera de sus barrios podemos hallar las mejores muestras del más puro paisaje pasiego y de sus particulares gentes. Típicos son también los sobaos y las quesadas, repostería que goza de reconocido prestigio en toda la geografía española.

En dirección a las Estacas de Trueba, a pocos kilómetros, podemos observar a lo lejos la Estación de Yera sobre una plataforma de hormigón sustentada en la ladera mediante 32 arcos. Todas estas infraestructuras pertenecían a la polémica y malograda línea de ferrocarril Santander-Mediterráneo, que se comenzó a construir en 1925, se paralizó en 1959 y se clausuró en 1985, a falta de 63 kilómetros de los casi 430 del proyecto. A tres kilómetros de esta estación se encuentra la boca norte del túnel de La Engaña, una obra de ingeniería realizada por presos políticos del régimen franquista, que tras casi 7 kilómetros consigue atravesar la montaña hacia Burgos, el túnel más largo de España, abandonado sin haberse usado nunca.

Desde la plaza de La Vega tomamos la carretera de La Braguía en dirección a Selaya. Este puerto de 720 m. de altitud nos ofrece unas preciosas vistas de los dos municipios y del sistema montañoso que nos separa de las comunidades vecinas.

Una vez en SELAYA, a parte de poder seguir disfrutando de la influencia del paisaje pasiego, tenemos la opción de admirar numerosas casonas, torres y palacios nobiliarios, construidos habitualmente, como en el resto de Cantabria, sobre torres defensivas de entre los siglos XIII y XV. Nos encontramos con la Casa del Patriarca, la Casona de Linares (hoy posada), la Torre de los Miera, la Casona del General Barca, casona de Losada y el majestuoso Palacio de Donadío. También hay que mencionar innumerables escudos repartidos por casas que algún día fueron ilustres, los doce cubos (esquinales blasonados de los muros), declarados Bienes de Interés Cultural (BIC) en el año 2002, al igual que el excepcional rollo heráldico con humilladero de la calle Soledad.

No sería de caballeros olvidarnos de la famosa Virgen de Valvanuz, patrona de los pasiegos que posee su santuario en uno de los barrios de Selaya, junto a un precioso robledal habilitado como parque. La celebración de su festividad, el 15 de agosto, y congrega a miles de devotos. Junto a esta iglesia de altiva espadaña barroca, nos encontramos con la Casa de la Beata, un museo cuya visita es recomendable, que entre otras cosas contiene cientos de antiguas fotografías.

Nos podemos desplazar al pueblo vecino de VILLACARRIEDO, también influido por las costumbres pasiegas, pero esta vez nos centraremos tan sólo, en tres edificios: El impresionante Palacio de Soñanes, de 1722 y estilo barroco, quizás el palacio más grandioso y monumental de Cantabria, hoy rehabilitado en hotel de cuatro estrellas; el colegio de los Padres Escolapios, fundado en el año 1746, con una fachada bastante interesante; y la iglesia parroquial, construida hacia 1726, con portada entre pilastras y hornacina en lo alto con un hombre a caballo.

Para continuar con el paisaje pasiego volvemos a Selaya y nos desviamos hacia el barrio de Campillo, dirigiéndonos al valle vecino de Miera a través de un pequeño puerto denominado el Alto del Caracol. Una vez en SAN ROQUE DE RIOMIERA, tercera villa pasiega, tenemos de nuevo al paisaje y las costumbres como protagonistas, aunque si queremos algo más monumental podemos acudir al barrio de Merilla y deleitarnos con la pintoresca y rústica ermita de Nuestra Señora de los Dolores.

Continuando por la carretera, siguiendo el curso del río Miera, llegamos al pueblo de RUBALCABA, en donde se puede contemplar el famoso crucero barroco (1712) en uno de los esquinales de la tapia de una casona semiderruida, y la iglesia parroquial, también del mencionado estilo.

Seguimos de camino a Liérganes y tenemos que hacer parada obligada en el monumental Palacio de La Rañada, un conjunto muy cerrado compuesto por sencilla portalada, patio, fachada con arcaduras y capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe.

Poco más allá se encuentra por fin LIÉRGANES, cuyo casco antiguo ha sido declarado Conjunto Histórico Artístico en 1978, en honor a unos importantes monumentos, cuya importancia han merecido el apelativo de “La Pequeña Santillana“.

Un buen modo de comenzar a conocerla es por el barrio de Mercadillo y la plaza de Vitote donde se concentran un buen número de casonas blasonadas de los siglos XVII y XVIII. La Casa de Cantilla o de los Cañones, es representativa del auge que tuvo la villa, sobre todo tras la instalación de una fábrica de artillería. Para continuar te proponemos el Puente Mayor, del siglo XVI. Junto con el molino, a orillas del Miera, conforma un lugar de gran belleza. La iglesia de San Pedro (S.XVII), una de las pocas iglesias renacentistas de Cantabria y la iglesia de San Sebastián y San Pantaleón, del siglo XIV. Hermosa es también la Casona de Setién, del siglo XVI, que presenta una magnífica ventana plateresca sobre la que se encuentra el escudo de armas de la familia.

Concluimos en PÁMANES, donde no podemos dejar de visitar el palacio de Elsedo, mandado construir en 1710, uno de los palacios barrocos más monumentales de Cantabria, destinado hoy a museo de arte moderno. También en Pámanes podemos ver la iglesia de San Lorenzo, con portada gótico flamígera, la casona de Vega Liaño y las ruinas de la ermita de San Vicente.













|
|
|
|
|
|