home

Para entender la historia de nuestro Mesón hay que remontarse a unos cincuenta y tres años, cuando por entonces Don Manuel Casar (q.e.p.d), conocido por “Kiles”, y Sara Ontañón, conocida por la “Nena”, se lanzaron a la aventura de arrendar un pequeño negocio hostelero, medio Bar Casa de Comidas y medio Tienda de Comestibles en el pueblo de Borleña. Eran tiempos difíciles y de mucho trabajo, pero su buen hacer y empeño dieron su fruto, y al poco tiempo lograron hacerse en propiedad con este negocio, cuya Licencia de Apertura se documenta ya en 1834. Con sus hijas, Raquel y Begoña, las dos “criadas debajo de la mesa de la cocina” (recordándolo con nostalgia), y con mucho sacrificio, siguieron adelante. Ya las hijas desde muy niñas se integraron en las tareas del negocio ayudando a sus padres.

Desde luego era otra manera de trabajar, entonces a las cinco de la mañana, “Kiles” comenzaba a dar desayunos a camioneros y ganaderos que transitaban por la carretera N-623, muy comerciante y afamado por su fuerte carácter, pero de un gran corazón, siempre con una sonrisa alegre.
Han pasado los años, ha cambiado la vida, pero no la cocina del Mesón, la “Nena” deja de cocinar, pero sigue Begoña, su hija, que ya desde muy niña andaba por los fogones de la cocina aprendiendo y absorbiendo los secretos de este oficio.

A pesar de jubilarse del negocio tras toda una vida dedicada en exclusiva, y hacerse cargo del mismo su hija Begoña y Domingo, su marido, siguiendo con la misma filosofía de trabajo “la Calidad y el Buen Servicio”, a “Kiles” y la “Nena” todavía se les podía ver hablando y pasando momentos agradables en el Mesón, con todos los clientes y amigos que a lo largo de una vida entera podían tener.

Aunque, como en todo negocio el paso del tiempo pide más, el Mesón requiere modernizarse, y es en 1988 cuando se deciden a reformar el continente y el contenido. Casi todo se renovó menos el espíritu de trabajo, la tradición de la cocina y el trato familiar al cliente.

Surge una nueva etapa, el antiguo Bar de Comidas se transformó en un elegante Restaurante donde poder degustar los diferentes platos de nuestra gastronomía, sin perder un ápice de la manera tradicional de la cocina.

Algunos platos fueron relevados, otros se cambiaron y otros pocos se dejaron tal y como la “Nena” los guisaba, para recordar los ricos sabores de antaño.

Cocina de temporada, como las ricas angulas o las sabrosas setas “perrechicos”; las piezas de caza de pluma como las becadas, todas ellas entraron a formar parte de nuestra sugerente carta; además de cuidar unos pescados y mariscos frescos del día, o unas suculentas carnes de Ternera o novilla; nuevos platos como ensaladas templadas de bacalao, atrevidos pero no faltos de calidad; y para finalizar los destacados postres caseros como el arroz con leche, la leche frita o el flan de huevo; todo ello regado con una selección de los mejores caldos en Crianza o Reserva, predominando los Riojas, pero sin olvidar nunca a la fértil Ribera del Duero.

Ya en 1996, y bien establecidos como Restaurante con una clientela selecta y fiel, fruto del esfuerzo, la calidad y el buen trabajo diario, Domingo y Begoña emprenden de nuevo con entusiasmo la realización de una ilusión que ya hacia tiempo les rondaba la cabeza, un pequeño Hotel, un Hotel de carácter familiar. Así es como se fue fraguando el pequeño complejo Hotel Mesón de Borleña, pequeño tan sólo por sus diez habitaciones, pero cada una de ellas con personalidad propia, y grande en comodidad, limpieza, pulcritud y, sobre todo, servicio esmerado y personal.
|
|
|
|
|
|